sábado, 5 de mayo de 2007

LAS LETRAS FLAMENCAS, UN TESORO POÉTICO

José Francisco López

Sobre las letras del Flamenco decía Federico García Lorca: “…quedamos asombrados ante dichos versos.
Las más infinitas gradaciones del Dolor y la Pena, puestas al servicio de la expresión más pura y exacta, laten en los tercetos y cuartetos de la siguiriya y sus derivados.
No hay nada, absolutamente nada, igual en toda España, ni en estilización, ni en ambiente, ni en justeza emocional.
Las metáforas que pueblan nuestro cancionero andaluz están casi siempre dentro de su órbita; no hay desproporción entre los miembros espirituales de los versos y consiguen adueñarse de nuestro corazón de una manera definitiva.
Causa extrañeza y maravilla cómo el anónimo poeta de pueblo extracta en tres o cuatro versos toda la rara complejidad de los más altos momentos sentimentales en la vida del hombre. Hay coplas en que el temblor lírico llega a un punto donde no pueden llegar sino contadísimos poetas:
Cerco tiene la luna,
mi amor ha muerto.
En estos dos versos populares hay mucho más misterio que en todos los dramas de Maeterlinck, misterio sencillo y real, misterio limpio y sano, sin bosques sombríos ni barcos sin timón, el enigma siempre vivo de la muerte”.

Pues bien, yo estoy absolutamente de acuerdo con García Lorca. Para mí, muchas de las letras del cante son poemas que te desgarran las entrañas, anónimos versos que te emocionan y te elevan. Es lírica de puro derecho, entroncada con nuestra mejor tradición oral.

He utilizado el término “anónimos versos” de manera consciente, porque la poesía flamenca es anónima casi por completo. ¿Quién conoce al autor de las letras de un cante? Incluso, aunque el autor haya sido un poeta famoso y reconocido, no lo relacionamos con una determinada letra. Quién sabe, por ejemplo, que Manuel Machado escribió la siguiente seguiriya de Antonio Mairena:
“Negra está la noche
sin luna ni estrellas …
a mí me alumbran los ojitos negros
de mi compañera.”

o quién sabe que el mismo autor escribió también la soleá que interpretaba Juanito Varea:
“Yo voy de penita en pena,
como el agua por los montes,
saltando de peña en peña.”

Quién sabe que Calixto Sánchez interpreta el siguiente poema de Rafael Alberti por tangos:
“- Dame tu pañuelo, hermana,
que vengo muy mal herido.
- Dime qué pañuelo quieres,
si el rosa o color de olivo.
- Quiero un pañuelo bordado,
que tenga en sus cuatro picos
tu corazón dibujado.”

Por eso hablo de versos anónimos, porque son del pueblo, los escriba quien los escriba, y al fin y al cabo, qué más da quién componga los poemas, lo importante es que vayan de boca en boca, que los metamos en el fondo del alma y que los volvamos a dejar en el aire, libres, para que vuelen embriagándonos de emoción.

Salvo en casos puntuales, como el romance, un poema Flamenco te desgrana toda la vida y también toda la muerte en no más de cinco versos. Es capaz de abrirte las heridas más jondas o de expresar la mayor de las alegrías con una brevedad y una intensidad extraordinarias. La Poesía Flamenca se acerca al Hombre de una manera directa y profunda. Jamás la Poesía estuvo tan cerca del Hombre.

Todo, absolutamente toda la vida se interpreta en el Flamenco, desde lo más liviano hasta lo más profundo, hasta lo más jondo, y por tanto hay que repetir una vez más que toda la vida cabe en la poesía Flamenca, eso sí, lógicamente hay palos a los que les va mejor unos tipos de letras que otros en cuanto a la temática de las mismas. Por ejemplo los temas tradicionales de las tonás hablan de cárceles, persecuciones, pobreza, desengaños y otros similares. Las letras de tonás suelen ser una crónica que rememora las tragedias y desastres de la existencia gitana:
“Cuando yo estaba en prisiones
solito me entretenía
en contar los eslabones
que mi cadena tenía.”

Dentro de las seguiriyas se suelen dar temas de inspiración más o menos patética y que se acerca al argumento trágico de las tonás. Temas como la muerte o la madre alcanzan en las seguiriyas su punto culminante. Aunque sean temas que se repiten en otros cantes son, sin duda, característicos de las seguiriyas, donde abundan letras y quejíos directos, sin gran pretensión literaria, son gritos que salen directamente del alma del pueblo:
“En este rinconcito
dejadme llorar,
que se m´ha muerto la mare de mi alma
y no la veré más”.

En las soleares, bulerías, tangos, tientos, cantiñas, fandangos, etc., se dan todo tipo de temas sin limitación alguna.

En el caso de la soleá, se ha dicho que sus letras tienen un cierto sentido moralizante, de sentencia. Yo, sin embargo, pienso que, aunque este sentido moralizante se da en un gran grupo de soleares, es sólo eso, un gran grupo, pero lo cierto es que por soleá se puede cantar cualquier tema.

Comprenderán que este artículo sea una gota de agua en el océano de la Poesía Flamenca. Como muestra final, este puñado de letras escogidas, de manera consciente, casi al azar, porque desde aquí apelo a vuestra memoria flamenca para recordar esos poemas, que por sí solos te ponen un nudo en la garganta, poemas que te abren las entrañas, Poemas Flamencos:

“Cuando pasa y no me mira,
el corazón por la boca
se me sale de fatigas.”

“Voy como si fuera preso;
detrás camina mi sombra,
delante mi pensamiento.”
“Sale el sol cuando es de día,
para mí sale de noche,
hasta el sol va en contra mía.”

“Al pozo me fui a pescar
y no cogí más que estrellas
y hojitas del limonar.”

“Tú has perdido los papeles
tú tienes un corazón
que no sabe lo que quiere.”

“Algunas vece´ he bebío
en los charquitos del suelo,
mira la sed que he tenío.”

“Las que se publican
no son grandes penas,
las que se callan y se llevan dentro
son las verdaderas.”

“La muerte llamo a voces,
no quiere venir;
que hasta la muerte tiene, compañera,
lástima de mí.”

“De querer a no querer
hay un camino muy largo
y todo el mundo lo anda
sin saber cómo ni cuando.”

“La luna yo te daría
sólo por verte bailar,
la arena la contaría
y el agüita de la mar
de sitio la cambiaría.”

“Qué triste será en la mar
pasa´ una noche sin luna
pero más triste es vivir
sin esperanza ninguna
y acordándome de ti.”



Bibliografía:
García Lorca, Federico, Obras completas, Madrid, Aguilar, 1965.
Gutiérrez Carbajo, Francisco, La copla flamenca y la lírica de tipo popular, Madrid, Cinterco, 1990.
Fernández Bañuls, J. Alberto y Pérez Orozco, José Mª, joyero de coplas flamencas, Sevilla, Editoriales Andaluzas Unidas, 1986.

4 comentarios:

  1. Fue un placer visitar tu Blog!
    Me encantó!

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  2. Estoy descubriendo tu blog, para los que amamos este arte es una maravilla lo que hasta ahora conozco que es poco. Felicidades.

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  3. ¿Qué es la siguiriya?
    Un largo lamento
    por donde buscan salía las penas
    que llevamos dentro.

    Y la solea ¿qué es?
    La vida entera que cabe
    en tres versos. Solo en tres.

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